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     LA EDITORIAL

    Los descubrimientos en arqueología y antropología demuestran continuamente que desde tiempos inmemoriales el ser humano ha sentido dentro suyo la esencia de lo trascendente y atemporal.

 

Los hallazgos de los restos de los primeros homínidos que enterraban a sus seres queridos con adornos como conchas marinas y otros utensilios de la vida diaria para que les acompañasen en el trayecto hacia la vida en el más allá, son una muestra de ello. Pequeños cuencos con comida, cuchillos y hachas de pedernal eran depositadas junto al difunto para que pudiera seguir cazando y alimentándose en ese "otro lado".

Desde pequeños enterramientos hasta las construcciones de las grandes pirámides de Giza, los templos funerarios, las tumbas perdidas en las arenas del desierto o en lo profundo de la selva, todos ellos son objetos y construcciones que sirvieron aquellos primeros viajeros a realizar el tránsito al más allá y que demuestran el sentido inherente de trascendencia del ser humano en cualquier parte del planeta donde se hallen.

    Este primigenio sentido de transcendencia es el que algunos arqueólogos y antropólogos se refieren como "el primer indicio de religiosidad" y, aquí lo sorprendente, también indican que este se debe al "temor o al miedo" que sentían ante la posibilidad de dejar de existir, pienso que nada más lejos de la realidad pues este sentido puede deberse, tal vez a la observación del entorno que les rodeaba,  de la naturaleza, de los ciclos, el sol sale, se pone y vuelve a salir, la luna crece y decrece en ciclos de 28 días, las estrellas tiene sus propios ciclos donde aparecen, desaparecen y vuelven aparecer en el firmamento, en otoño los árboles pierden sus hojas, su color, su vida, están "aparentemente muertos" pero estaciones como la primavera llegan cíclicamente, las hojas muestran un verde intenso, las flores abren al cielo sus encantos y esparcen sus fragantes aromas ya que como su nombre indica, la "prima-vera =  la primera verdad", todo renace de nuevo...

    El ser humano ha sentido desde siempre un anhelo de eternidad, una necesidad que le ha llevado en busca de lo perdurable y duradero, aquello que no cambia con el tiempo, en una palabra aquello que es "real", ¿acaso no es real este ciclo de renacimiento y muerte que vemos por doquier?, tan sólo con observar el mundo que nos rodea nos damos cuenta de ello, ¿porqué el hombre no iba a participar de esos mismos atributos? o de otra forma ¿es que el ser humano es ajeno a la naturaleza que le rodea?. Puede ser que ese primer sentido de transcendencia se deba a cuando el ser humano se sentía integrado en la armonía del planeta. Realmente, este sentido, creo que se debe a este último punto y no al miedo o temor que algunas instituciones religiosas han incluido en sus dogmas, desde la religión egipcia a la cristiana... porque al igual que la ciencia nos muestra que "nada se destruye y todo se transforma", las religiones nos afirman que: "No hay nada nuevo bajo el Sol, lo que ha sido es y será...".

    Actualmente, para nuestras sociedades educadas en una visión pragmática y material mecanicista del mundo, parece ser que este hecho empíricamente verificado, este sentido de trascendencia del ser humano capaz de levantar civilizaciones y dejarnos los mejores legados en cultura, literatura, arte y belleza que ha creado el ser humano, es una manifestación de un estado de consciencia primitivo, olvidando precisamente que ha sido y es ese primigenio sentido de transcendencia quien ha hecho posible el desarrollo de la Cultura y el Arte, en definitiva lo que ha hecho que podamos ampliar las fronteras de lo existente.

    Según Auguste Comte y su visión lineal del tiempo creada en el siglo XIX, el ser humano ha estado ciego y equivocado durante millones de años hasta que la ciencia moderna nos ha hecho ver "la realidad", estableciendo una visión de nuestra civilización occidental como superior a cualquier otra que haya existido. Para este paradigma científico, el sentimiento de transcendencia, el concepto de "sagrado" que ha demostrado y demuestra el Hombre es un primitivo e infantil instinto de las primeras etapas del ser humano.

    Para pretender demostrarnos empíricamente sus investigaciones, han creado un nuevo lenguaje llamado "el método científico", y con sólo apelar a ese nombre debemos rendirnos a sus "teorías" como si de un dogma de fe se tratará y nos han vuelto a explicar lo mismo que nos explican las todas las cosmogonías de las antiguas culturas pero con otras palabras, con otro lenguaje, mientras que para la tradición hindú fue el Dios Brama quien exhaló el universo como en un movimiento de expiración como el de nuestros pulmones, el método científico explica está expansión del universo de forma casual y "causada" por azar y lo ha llamado la teoría del Big Bang (Gran explosión). Como podréis ver, no existe gran diferencia en la esencia de estos dos "mitos", utilizando lenguajes diferentes, el primero en un lenguaje "mito-poético" y el segundo en lenguaje "racionalista", los dos capacitan al ser humano para crearse una idea comprensiva de lo que pudo suceder o de donde estamos, nada más.

    Debo aclarar que la ciencia actual es fantástica, es un avance impresionante para nuestras vidas, unos avances que nos hacen vivir durante muchos más años, nos ayudan a detectar enfermedades, a vivir más cómodamente, etc, etc... y es totalmente injusto y no podemos englobar a toda "la ciencia o todos los científicos", pero si aquellos que demuestran una visión escéptica y pragmática de las cualidades del ser humano y del Universo, nos referimos a ese método científico que busca la realidad, siempre variando, siempre modificándose nos hace vivir en una "falsa realidad cambiante", lo que ahora es ciencia mañana será corregido por un nuevo descubrimiento que invalidará el anterior, obviando que han hecho "creer" a millones de seres humanos un supuesto que ellos mismos demuestran como falso, pero que hasta el momento, nos lo habían "demostrado e impuesto" como verdadero en las escuelas, educando a millones de niños con unos supuestos inherentes que al final, no ha sido más que un dogma de fe creado por y para ellos mismos.

    Por suerte, durante el siglo XX, hubieron algunos, psicólogos, antropólogos, historiadores, que pusieron en duda esos dogmas científicos y de una forma más abierta, empática y comprensiva sobre los seres humanos que nos han precedido, analizaron y estudiaron los mitos y los símbolos de las antiguas culturas de manera que no se las prejuzgaba de antemano.

    En "Lámparas de Fuego" trataremos de mostrar estos estudios y conocimientos mediante artículos, textos, libros, peliculas, videos, etc... conoceremos a los hombres capaces de hacer tambalear con sus investigaciones los pilares de esta ciencia mecanicista que nos hace valorar por encima de cualquier otra cosa, incluso del propio ser humano, el bienestar y el confort para uno mismo.

    A diferencia de los Sabios de la antigüedad, la ciencia actual ha dirigido sus esfuerzos al bienestar mientras que los antiguos dirigían sus esfuerzos prioritariamente al conocimiento metafísico de la vida, a conocer ese sentido de trascendencia que es innato en el ser humano desde que este existe.

    Debemos establecer nuestra visión del mundo en los valores que nunca cambian, unos valores siempre validos. La educación debe fomentar la prudencia, la empatía, la concordia, la seriedad, debe gestionar esta Sabiduría de forma consciente, menos datos e información sin valor a nuestros chicos y más fomento de los Valores y Virtudes que nos caracterizan como seres humanos.

    ¿De verdad somos "superiores" a un antiguo egipcio? ¿Somos acaso tan distintos de un antiguo habitante de Roma por haber nacido 3000 años después? Ciertamente no, hemos dejado de utilizar carros y podemos desplazarnos más rápido, podemos llamar a la otra punto del mundo, podemos responder a una llamada de teléfono en el pico más alto del planeta, pero en realidad, seguimos buscando ese anhelo de inmortalidad como ellos, amamos y morimos como ellos y nos seguimos haciendo las mismas preguntas y dando respuestas a estas preguntas según la época y el lugar donde nos encontremos, en definitiva es lo único que no ha cambiado a través del tiempo, ¿será por que es REAL? ¿Será por que esa es la esencia pura del ser humano? ¡¡Pues emprendamos la búsqueda donde ellos la dejaron!!

"La Vida no consiste en vivir muchos años,
sino en llenar de VIDA el tiempo que se nos ha dado".


Lámparas de fuego

Noviembre 2011



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