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Se podría decir que con el literato Petrarca (1304-1374)
discípulo del eclesiástico Barlaam, que fue quien lo
inició en el estudio del griego y le alentó al
redescubrimiento de la cultura clásica, comienza la
búsqueda de antiguos textos perdidos en las bibliotecas
de monasterios medievales, como seria la Orden de los
Benedictinos, conocida por sus famosos copistas y
traductores, que trataban de guardar (o con toda certeza
de ocultar) los antiguos clásicos, de una forma más o
menos inconsciente se encargarían de custodiar gran
parte del saber antiguo para poder ser rescatado del
olvido.
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El término
“Renacimiento” tiene su etimología en la palabra
italiana “rinascita”, que fue usada por primera
vez por Petrarca, literalmente se trataba de un
“re-nacer”, de volver a dar vida a los ideales
que habían inspirado la antigüedad clásica y se
consideró a las culturas clásicas como “la
realización suprema de un ideal de perfección”,
el Renacimiento no fue un simple anhelo de las
artes antiguas.
Los frecuentes
contactos de Italia con Bizancio despertaron el
interés por la lengua griega, por lo que en
1397, se le ofreció al maestro bizantino Manuel
Crisoloras la oportunidad de dar una cátedra de
griego en Florencia, mecenada y por iniciativa
del canciller Salutati. |
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Cuentan que
Crisoloras, había traído con él algunos tratados
de San Basilio; los mismos que, una vez
traducidos al latín, habrían de servir para
justificar un estudio de la literatura pagana
hasta entonces muy mal vista por la autoridad
religiosa occidental. Crisoloras denotaba un
increíble talento y enorme pedagogía, era capaz
de despertar pasión y amor entre sus alumnos.
Crisoloras publica
de nuevo los “Erotemata”, del griego al latín.
Gracias a ellos se llevó a efecto una verdadera
revolución pedagógica. El interés por el arte,
literatura o mitología clásica |
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sólo fue una consecuencia
del ideal que aspiró a una revolución en todos los
campos del saber, en la filosofía, la ética, la
política, la moral, la ciencia, etc...
No se trata simplemente de culminar los logros de
una época pasada, pues no existía una continuidad lineal
histórica, sino que se propuso la difícil tarea de
renovar un estado de consciencia caduco y basado en la
superstición y el fanatismo religioso, para así reavivar
a una humanidad completamente dormida, y esto sólo fue
posible con la desaparición por completo de la
cosmovisión del mundo que tenia el hombre que vivió en
la Edad Media.
El Renacimiento tiene una gran deuda con un
invento, la imprenta, la cual facilitaría rápidamente a
la difusión de los textos clásicos, traducidos de sus
originales a casi todos los rincones de Europa, al mismo
tiempo despertaría un enorme deseo por la gente de
cultivarse y aprender a leer aquellos textos que por
tantos siglos habían sido ocultados, justo en una época
donde la lectura era considerada “muy peligrosa” por las
autoridades de la Iglesia gobernante, a las cuales les
interesaba tener dominado “al rebaño de fieles
feligreses”.
La cultura renacentista rechaza totalmente la
visión medieval, reúne de forma sistemática todo el
conocimiento que puede y toma como modelo a la
civilización clásica greco-romana. El Renacimiento
transforma el pensamiento de la época, por lo que una de
sus consecuencias la observamos en las magnificas obras
de Arte creadas por aquellos hombres. Por todo esto
podríamos pensar que se trataba de una imitación de las
culturas clásicas en su forma estética, pero no sólo se
trataba de imitar a los antiguos en su forma, sino sobre
todo de re-educar a los hombres con los valores humanos
que se enseñaban en la antigüedad y en la cultura
clásica.
Aquellos primeros impulsores tomaron como suyo
aquel ideal, lo que hizo resucitar un concepto olvidado
y del cual debemos la etimología de la palabra que da
nombre a la corriente de pensamiento conocida como
“Humanismo”, el concepto romano de “Humanitas”, y que
fue la palabra con la que se tradujo el término griego
“Paideia” al latín, es decir, “educación”. Este concepto
durante la época del Renacimiento llegó a significar el
desarrollo humano a través de la educación, de “educir”,
literalmente de extraer del interior del hombre esas
cualidades que nos hacen ser verdaderamente humanos,
aquello que nos diferencia de lo animal o de nuestra
parte más irascible.
Después de casi mil años de oscuridad reaparece
en Occidente de nuevo el concepto de Humanitas, una
renovada confianza en el inmenso valor de la educación y
de cómo influye a través de las Artes y la Filosofía tan
positivamente sobre el hombre. Valores que ya en la
Antigua Grecia y más tarde en Roma se empezaron a formar
con aquellas primeras escuelas de Filosofía que
despuntaban en toda la zona del mediterráneo y que a la
vez encuentran su origen en los templos o “Casas de la
Vida” (Per-Ankh) del Antiguo Egipto.
De esta forma comenzó a formarse en ciertos
individuos la concepción de un ideal de cambio en todos
los sentidos, entre los que destacamos a Gianozzo
Manetti (1396-1459), con su obra llamada “De dignitate
et excellentia hominis”, y en la cual se atrevió a
criticar una de las obras que daría más fuerza al
pensamiento medieval como fue “De miseria humanae vitae”
(La miseria de la vida humana), escrito realizado por un
desconocido diácono llamado Lotario di Segni que
posteriormente y con el nombre de Inocencio III, sería
uno de los papas occidentales más crueles de la Edad
Media, alentando a la quema de herejes e impulsando a la
única cruzada realizada en el siglo XII de cristianos
contra cristianos en las mismas tierras europeas, como
fue aquella “guerra santa” en la que se persiguió,
masacró, quemó y aniquiló por completo a toda la
comunidad Albigense del sur de Francia, comúnmente
conocidos como “los Cátaros”, causando más de un millón
de muertos entre las personas que apoyaban esta nueva
idea de cristianismo.
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Fue por aquel
entonces cuando se puso en duda gran parte del
Poder Eclesiástico, al demostrarse tras el
estudio realizado por Lorenzo Valla (1407-1457)
sobre algunos textos cristianos, que gran parte
de los manuscritos conocidos como los
“Evangelios” habían sido burdamente manipulados
de sus originales en griego cambiando en gran
parte su sentido y que el documento donde se
expresaba la voluntad de emperador Constantino
de que la Iglesia Cristiana era heredera de gran
parte del Imperio Romano de Occidente era una
evidente falsificación del siglo VIII. Poco a
poco como vamos viendo como se van estableciendo
lo que serían los grandes motivos que produjeron
este impulso y su renovada capacidad creadora. |
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El arte renacentista
recurría constantemente a la mitología clásica, muestra
de ello es esta famosa obra
Mientras los expertos y
técnicos en arte debaten sobre que lugar de la costa de
Chipre llega la Venus... los ojos del filósofo, lejos de
intelectualismos artísticos, observa a simple vista como
Venus es acogida por una joven-diosa, un ser mitológico
(Demeter? Hora?). Una alegoría sencilla de como el
Hombre vuelve a tener presente los valores clásicos de
la antigüedad, la madre tierra (ser mitológico) acoge
después de más de mil años, con su manto florido a
Venus, cobija con su abrigo florecido de nuevo en su
seno el Ideal Clásico y que representó el Renacimiento
florentino. Por lo que cuyo titulo parecería tener más
sentido como "El Re-torno de Venus", así parece
indicarlo la época y el lugar en la que fue pintada. Un
renacimiento de lo que represento Venus en la
antigüedad.
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