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Transcurría el año 1439 cuando se organizó el Concilio
de Florencia, donde la familia de los Medicis, poderosos
banqueros enamorados del Arte y la Filosofía actuaban de
mecenas para jóvenes talentos, estimulando de esta forma
al estudio de la antigüedad clásica.
En el concilio se alentaba a un acercamiento
entre las Iglesias cristianas de Oriente y Occidente
frente al surgimiento de un poderoso Imperio Turco que
amenazaba de forma muy seria al Imperio Bizantino; el
cual tenía una visón muy diferente del estudio de los
clásicos en contraposición de lo que promulgaba la
Iglesia Cristiana de Occidente, cabe recordar la gran
cantidad de estudiosos de todas partes de Europa que
llegaban a Constantinopla persiguiendo el conocimiento,
dejando para la historia una frase que nos deja entrever
la importancia de esta ciudad (Constantinopla) y que fue
pronunciada por el Papa Pio II, un hombre de la época,
que sostenía que:
“Nadie puede decirse que está verdaderamente
cultivado, a menos de haber estudiado en
Constantinopla”.
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Estamos en el año
1439, apenas 14 años separa este concilio de la
caída del Imperio bizantino a manos de los
turcos en 1453.Aunque lejos de conseguir su
propósito, este encuentro sirvió de una forma
paralela para unir a un grupo de personas muy
interesante, de entre muchos de los sabios y
consejeros de oriente que acompañaron al
emperador Juan Paleólogo a Florencia, estaba
Bessarion de Nicea, gran impulsor de la reunión
y de acercar posiciones con la iglesia griega;
entre otros también estaba Gemisto "Pletón"
(1360-1452) |
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era director de una
escuela de filosofía en Mistra, al sur del Peloponeso y
ferviente defensor de las ideas platónicas.
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Poco sabemos de
este personaje llamado Gemisto, que literalmente
significa “lleno” y el cual para demostrar su
admiración por el Maestro griego Platón decidió
adoptar el nombre de “Pleton”.
Los datos que conocemos sobre él vienen de
textos escritos por uno de sus más fervientes
enemigos, Jorge Escolario, quien después de la
conquista otomana se convertiría en patriarca
ortodoxo de Constantinopla con el nombre de
Genadio II por deseo expreso de Mehmet el
Conquistador. |
En estos textos dirigidos
a Teodora Asenina, esposa de Demetrio Paleólogo, el
último déspota de Mistra, Escolario intenta buscar el
origen de “las heréticas ideas” de Pletón en la
educación recibida. Así, según testigos que conocieron a
Gemisto durante su juventud, escribe que:
“… antes de finalizar su formación y su instrucción
en leyes, se había dejado vencer por las creencias de
los helenos. Dejando a un lado el estudio del
cristianismo.”, cuenta Escolario haciendo alusión
directa al paganismo, que “Gemisto se dedica por
completo a la lectura de los poetas y los filósofos
clásicos y no sólo no se limitó a aprender la lengua en
la que fueron escritos, sino que se inició en las
creencias de sus autores…”.
Uno de los pocos textos que nos a llegado a nosotros
empieza diciendo a quien considera los Maestros de
Sabiduría que le antecedieron, y dice literalmente:
“Al Hermes de los egipcios y sus sacerdotes, a
Zoroastro y los mags o magos, a los brahmanes de la
India y a los Siete Sabios de Grecia cerrando capítulo
con Pitágoras, Platón y los más famosos neoplatónicos
(Plutarco, Porfirio, Plotino y Jámblico).”
Nadie sabe lo que ocurriría entre Gemisto y Cosme de
Medici que tras una larga conversación entre ellos, las
tierras de occidente verían resucitar de nuevo una
escuela de filosofía más de mil años después de la
destrucción de la última escuela Neoplatónica en
Alejandría con la violenta muerte en el año 415 d.C. a
manos de fanáticos cristianos de su directora, filósofa,
matemática, poeta y Maestra de Sabiduría Hipatia y que
fue creada algunos siglos antes por el filosofo Amonio
Saccas.
Fue de los grandes modelos griegos y romanos de donde
se extrajo la sabia que daría vida a ese florecimiento
de Arte y Filosofía antiguo que se dio lugar primero en
Florencia y después por casi todo el resto de Europa,
pero no sería hasta finales del siglo XV, con el
redescubrimiento de la filosofía platónica y de las
doctrinas herméticas, que el Renacimiento se proyecta
hacia una nueva dimensión en la que nacería una nueva
clase intelectual y política en Florencia, asimilando un
saber filosófico y una cultura artística inmensa a la
vez que milenaria, entre los que destacamos nombres como
los de la familia Medici, una familia de origen humilde
cuyo ascenso al poder parece ser que tenía un objetivo
muy evidente, lejos de las criticas de sus ambiciones de
poder económico, político y religioso, esta familia de
banqueros impulsando desde sus inicios el resurgimiento
de los valores clásicos, nos a legado uno de las mayores
tesoros de la humanidad, su mecenazgo continuo a la
Escuela Neoplatónica de Florencia, origen y corazón de
la explosión del arte del renacimiento que observamos en
la actualidad, demuestra que sus ambiciones eran más que
su propio poder personal, pero despertaron en ocasiones
"el lado oscuro" en sus contemporáneos que trataron de
asesinarlos y de destruir su obra, pero su legado
seguirá asombrando a generaciones de buscadores y
turistas culturales, quienes más o menos conscientes
descubrimos paseando por las calles de Florencia lo que
se logró en aquella ciudad. Se dio un vuelco a la
inercia de la Edad Media. |