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Giordano Bruno, el último Filósofo

 

 

¡No lloréis la semilla; presentid al árbol! Día llegará, hermanos, en que la Sabiduría de civilizaciones más antiguas que ésta renovará en nosotros la tumba del conocimiento."


    Giordano Bruno se ha convertido en una de los ejemplos más claros sobre lo que representó el Renacimiento, difundió la enseñanza filosófica por toda Europa, lo que le costó morir quemado en la hoguera y ser acusado de "hereje impenitente".

    Bruno nace en la pequeña ciudad de Nola en Nápoles en el año 1549, a muy temprana edad se interesa por la Filosofía y las Humanidades, a los 16 años ingresa en la Orden de los Dominicos, gracias a los cuales tiene acceso a los libros y manuscritos necesarios para seguir ampliando sus conocimientos.

    Tan sólo un año después ya muestra evidentes contrariedades con la Orden y recibe su primer procedimiento bajo sospechas de herejía, un proceso del cual salió airoso para así demostrar sus grandes facultades para el estudio, siendo nombrado 8 años después (1575) de ese primer proceso inquisitorial, Doctor en Teología por la Orden de los Dominicos de Salermo.
Giordano Bruno

    Un año después en 1576, Bruno vuelve a ser acusado de desviarse de la doctrina cristiana en sus interpretaciones sobre los textos de culto y tiene que huir a Roma donde recibe asilo en el convento de Santa Maria Minerva. Abandona los hábitos el la ciudad de Ginebra y es nombrado profesor de la Universidad de Paris en el año 1581, viaja a Inglaterra y se declaraba abiertamente discípulo de Marsilio Ficino y como tal, enseña con sus textos en la Universidad de Oxford entre los años 1583 y 1585.

    Diversos incidentes con catedráticos de Oxford le obligaron a dejar su puesto. Sus escritos más importantes son De umbris idearum, de 1582; La cena de las cenizas, Del universo infinito y los mundos y Sobre la causa, el principio y el uno, las tres últimas escritas en 1584. En 1585 escribió Los furores heroicos donde, en un estilo de diálogo socrático, describe el camino hacia Dios a través de la Sabiduría.

    En 1586 expuso sus ideas en la Sorbona y en el Colegio de Cambray y enseñó Filosofía en la Universidad de Wittenberg. Ese mismo año regresó a París y en Marburgo retó a los seguidores del aristotelismo a un debate público en el College de Cambrai, donde no le dejaron hablar, donde fue ridiculizado, atacado físicamente y expulsado del país.

    Giordano Bruno profesaba las mismas ideas que encontramos en los pensamientos de Ficino y los sabios del Renacimiento, existe una Sabiduría común en todas y cada una de las religiones existentes. Decía que "Las religiones son para enseñar al pueblo", pero hace hincapié en el sentido de religiones y las distingue de "La Religión" como la Sabiduría hermética contenida en todas ellas y como manifestaciones de una misma y única Verdad, declara abiertamente que esta filosofía es para instruir a los conductores de pueblos.

    "Por encima de todas las cosas está situada la Verdad, porque ella es la unidad que reside por encima de todo (...) La Verdad es anterior a todas las cosas, está con todas las cosas y es posterior a todas las cosas".

    Tras nueve años de torturas es quemado vivo en una hoguera pública en Roma el 17 de febrero de 1600, eso lo convierte en el último filósofo hermético del Renacimiento. El día de su muerte Bruno pronunció la siguiente frase:

    "No debo ni quiero arrepentirme, no tengo motivo para ello y no sé por qué debo arrepentirme"

    El comunicado emitido por la Iglesia decía lo siguiente:

    "Jueves por la mañana, en Campo di Fiori fue quemado vivo aquel perverso fraile dominico de Nola, acusado de hereje pertinaz, que después de haber creado por capricho, diversos dogmas contra la santa fe, el malvado quiso morir con ellos obstinadamente y no arrepentirse. Decía que moría heroico y voluntario y que en el paraíso su Alma se encendería con aquel humo. Ahora sabrá si dijo la verdad."

    Giordano Bruno fue traicionado por un seguidor quien le entregó a la Inquisición, le apalearon, y le tuvieron 9 años en un lamentable agujero de los Piombi, le hicieron un juicio deplorable e injusto pero era tal su convicción que fue capaz de mantenerse firme ante el tribunal y el día de su condena decirles:

    "Tienen ustedes más miedo al pronunciar la sentencia que yo al escucharla"

    Bruno profesaba que "la Verdad no hay que defenderla, hay que proclamarla, pues ella se defiende a sí misma" (ver nota). Sus intensos estudios filosóficos desde temprana edad, su búsqueda del conocimiento por distintas ciudades, su estudio comparado de las religiones y sus clases por las universidades de Europa le convierten en un Filosofo que difundió las misma filosofía que enseñaba Platón en Grecia, en Alejandría con Ammonio Saccas y en el Renacimiento la escuela de Ficino impulsada por Cosme "El viejo".

    "De este Espíritu, vida del Universo, procede, a mi entender, la Vida y el Alma de todo cuanto tiene alma y vida. Además creo en la inmortalidad del Alma, lo mismo que en la del cuerpo, pues en lo que a su substancia se refiere, también el cuerpo es inmortal, ya que no hay otra muerte que la disgregación, según parece inferirse de la sentencia Eclesiastés, que dice: Nada hay nuevo bajo el sol. Lo que es, será"

    "No me han enterrado a mí en los Piombi, sino a una humilde semilla de la filosofía que germinará en los siglos venideros. ¡No lloréis la semilla; presentid al árbol! Día llegará, hermanos, en que la Sabiduría de civilizaciones más antiguas que ésta renovará en nosotros la tumba del conocimiento."

 

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Nota: Esta sentencia, fue declarada por Bruno frente al tribunal de la Inquisición quien le acusaba de enseñar abiertamente en la Universidad "que ahí fuera existían otros mundos a parte de este", frente a esta acusación el tribunal Inquisidor le dijo que se defendiera, Bruno les contestó con esa frase y que se presenta evidente: "la Verdad no hay que defenderla, hay que proclamarla, pues ella se defiende a sí misma". Es evidente y de una lógica aplastante, pues delante de la "verdad" que afirmaba Bruno (la existencia de otros mundos) no hay nada que defender pues él estaba tan seguro de la existencia de otros mundos a parte del nuestro que sólo restaba proclamarla abiertamente y para conocimiento de todos.


16 de agosto de 2005

Revisado el 2 de septiembre de 2008

Revisado el 20 de mayo de 2016

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