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Escuela de Atenas
Titulo: Escuela de Atenas, 1509-10
Autor: Rafaello de Sanzio
Museo: Estancias Vaticanas
Características: Fresco
Estilo: Renacimiento Italiano

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CLIC EN LA IMAGEN PARA VER LOS PERFILES DE LOS
PERSONAJES
1- Platón 2- Aristóteles 3- Sócrates 4-Jenofonte
5-Alejandro 6- Esquines 7-Zenón 8-Epicuro 9-Federico
Gonzaga 10- Averroes 11-Pitágoras 12-Hipatia 13-Aristóseno
14-Anáximandro 15-Anaxágoras 16-Heráclito 17-Diógenes
18-Eúclides 19-Ptolomeo 20- Zoroastro 21-Sodoma
22-Rafael 23-Parménides 24-Apolo y Atenea
La pintura de Rafael
alcanza un grado sublime en esta obra, posiblemente la
más famosa. Cuando el espectador contempla el fresco se
introduce en el mundo clásico y aprecia el movimiento de
los diversos personajes pintados, obteniendo un
insuperable resultado.
La Escuela de Atenas simboliza la Filosofía. Una idea
renacentista e inconcebible un siglo antes, como fue el
redescubrimiento de la filosofía de Platón. Las Ideas de
este Maestro se difundieron en Florencia gracias a la
Academia platónica de Ficino. El pensamiento de Platón
fue relegado al olvido durante la edad media, al igual
que cualquier forma de libre pensamiento. Hasta la
llegada de Ficino sólo se conocía una obra de Platón "El
Timeo".
Rafael ha introducido la escena en un templo de
inspiración greco-romana, posiblemente siguiendo los
proyectos de Bramante para la basílica vaticana,
enlazando con la idea del Templo de la Filosofía evocado
por Marsilio Ficino. Las figuras se sitúan en un
graderío, formando diversos grupos presididos por los
dos grandes filósofos clásicos: Platón, levantando el
dedo y sosteniendo el "Timeo", y Aristóteles, tendiendo
su brazo hacia adelante con la palma de la mano vuelta
hacia el suelo con su "Ética" sujeta en el otro brazo,
el idealismo y el realismo. Ambos personajes dialogan y
avanzan ante un grupo de figuras que forman un pasillo.
A la izquierda encontramos a Sócrates conversando con un
grupo de jóvenes; en primer plano aparece Zenón junto a
un libro que sostiene un niño mientras lo lee Epicúreo;
sobre la escalinata se sitúa Heráclito; Diógenes echado
sobre las escaleras; a la derecha Eúclides junto a sus
discípulos midiendo con un compás; Zoroastro y Ptolomeo
con la esfera celeste y el globo terráqueo
respectivamente. En estas figuras se ha querido ver la
representación de las disciplinas que componían el "Trivium"
y "Quadrivium". Los diferentes grupos de personajes se
ubican de manera simétrica, dejando el espacio central
vacío para contemplar mejor a los protagonistas,
recortados ante un fondo celeste e iluminados por un
potente foco de luz que resalta la monumentalidad de la
construcción. En las paredes del templo contemplamos las
estatuas de Apolo y Atenea así como las bóvedas de
casetones y los espacios abiertos que dominan el
edificio, creando un singular efecto de perspectiva.
Pero la evocación del Templo de la Filosofía está
estrechamente ligada al presente, mediante la
representación de los filósofos se realiza un retrato de
grupo de “hombres ilustres”, de la cultura del
Renacimiento, Platón tiene los rasgos de Leonardo da
Vinci, Heráclito los de Miguel Ángel, Eúclides los de
Bramante, representándose también a Federico Gonzaga,
Francesco María della Rovere, y al propio Rafael,
representado en el extremo derecho, junto a Sodoma, es
un muchacho de birrete negro.
Con los retratos de la Escuela de Atenas, los artistas
del Renacimiento entran a formar parte de la asamblea de
los doctos, elevada y comparada la función del artista
con la de los filósofos, expresando la concepción
propiamente renacentista de la actividad artística,
entendida como un discurso mental y la búsqueda de una
idea. Afirmando asimismo, que no existe una
contradicción entre la doctrina de la Iglesia Cristiana
con la filosofía y la ciencia de la Antigüedad.
Se ha visto en el fresco una representación de las siete
artes liberales: en primer plano, a la izquierda,
gramática, aritmética y música; a la derecha, geometría
y astronomía; en lo alto de la escalinata, retórica y
dialéctica. Los dos grupos en el proscenio simbolizan
las ciencias de los números en sus dos aspectos, musical
y astronómico. La tablilla sostenida por un niño a los
pies de Pitágoras lleva signos simbólicos, esquemas de
las concordancias musicales.
“El dedo de Platón expresa la orientación final: de
la ciencia de los números a la música, de la música a la
armonía cósmica, de ésta al orden divino de las ideas.”
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