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El templo de Karnak era reparado y ampliado, el templo
de Abydos se enriquecía con maravillas escultóricas, el
Valle de los Reyes era cada vez más extenso... En medio
de aquella actividad, más de un extranjero aspirante a
los Misterios, venido de playas lejanas de Grecia, de
las montañas de Asia... llegaba a Egipto, atraído por la
reputación de sus Templos.
Una vez allí, quedaba asombrado, monumentos,
espectáculos, fiestas públicas, pero todo aquello le
daba igual... eso no era lo que buscaba, había oído que
en los Santuarios de Egipto vivían Sabios, Magos y
Hierofantes en posesión de la Ciencia Sagrada, y él
también quería entrar en el secreto de los Dioses.
Un sacerdote de su país le había hablado de un libro, el
libro de "La salida del Alma a la luz del día", (el mal
llamado "Libro de los muertos"), de los conocimientos
que existía en los Templos, de sus grandes sabios, de
sus grandes secretos....
Movidos por la búsqueda del conocimiento,
aquellos sabios griegos viajaron a Egipto y no dudaron
en permanecer allí durante años para perfeccionar su
conocimiento, donde después de haber demostrado ser
dignos superando las durísimas pruebas iniciáticas a las
que eran sometidos por el Hierofante, podían entrar en
el templo y participar de las enseñanzas de los Maestros
y Sacerdotes egipcios.
Tales de Mileto permaneció cuatro años en Menfis. Hacia
el siglo VI o VII a.C., Solón (abuelo de Platón) se
estableció en Heliopolis, la ciudad solar de Ra, entró
en relación con los sacerdotes y mediante ellos, se
acercó a los secretos del sacerdocio; entre otras cosas
escuchó por primera vez la conocida historia de la
Atlántida , la cual llegará hasta nosotros gracias a
Platón.
Anaxágoras, vivió veinte años en Egipto; Demócrito,
cinco; Platón vivió durante trece años, accedió a los
Libros Sagrados y fundó a su regreso su famosa
"Academia". Estas escuelas eran conocidas como "Escuelas
de la Vida" o "Escuelas del Misterio".
Todos ellos pudieron entrar en los Templos,
aprender de su conocimiento; sin embargo, la Historia
moderna prefiere aceptar como válidos muchos de los
escritos de Herodoto, del que sabemos de cierto que gran
parte de sus narraciones son más leyenda que historia
verídica y aunque es conocido como el primer
historiador, sabemos sobre sus narraciones sobre los
Templos egipcios que no consiguió nunca entrar en ningún
templo y también que los mismos egipcios se deshacían de
el contándole "historias para viajeros" y que la entrada
a los templos, al conocimiento ancestral de Egipto le
era negada sistemáticamente por los iniciados egipcios,
entonces...¿por que aceptamos como válido a Herodoto y
olvidamos por completo lo que nos cuentan aquellos que
si pudieron entrar?
Por ejemplo sabemos que Pitágoras, según
nos cuenta Jámblico:
"Pitágoras paso 22 años en los templos de Menfis y de
Tebas estudiando astronomía y geometría, y que su
iniciación en los misterios de los Dioses no fue casual
ni superficial."
Cuando el rey Cambises
invadió Egipto, Pitágoras fue hecho prisionero y enviado
a Babilonia, donde durante doce años, en contacto con
los Sabios persas- se incluye la posibilidad que
conociera y aprendiera de Zoroastro- se benefició de
nuevas doctrinas esotéricas. Después de treinta y cuatro
años de ausencia, regresó a Grecia y allí fundó las
escuelas que llevan su nombre, estableció una filosofía
metafísica, una doctrina de la unidad que abarca lo
espiritual con lo material, el cielo y la tierra.
Integró la psicología con la filosofía política, la
astronomía con la ética, la música con la religión, la
geometría con la divinidad. Reconcilió las matemáticas y
habló de reencarnación. Sus enseñanzas siguieron el
modelo egipcio; el simbolismo se convirtió en la piedra
angular de su enseñanza.
Encontramos el símbolo en el corazón de la civilización
egipcia y también en las enseñanzas pitagóricas. Las
enseñanzas recibidas por estos Sabios en Egipto, eran
estudiadas dentro de los templos a través de los libros
que estos poseían. Estos libros eran "Los libros
sagrados de Thot-Hermes". La Tradición Hermética es la
directa heredera de este conocimiento.
Pitágoras nos mostró como eran los iniciados egipcios.
Recordamos a Pitágoras y Platón, pero nos olvidamos de
sus maestros.
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