|
 |
Alejandría y el
Hermetismo
|
|
|
Fue en la ciudad egipcia de Alejandría donde la
Tradición Hermética acabó de constituirse. Y no es
casual, sino debido a razones histórico-geográficas y
simbólicas, que fuera en Egipto, y no en otro lugar,
donde esta tradición comenzaría a irradiar su influencia
a todo Occidente.
Como señala Plutarco, en tiempos de los faraones este
país recibía también el nombre de Kem, que significa
"tierra negra" como ya sabemos, de donde proviene –con
el añadido del artículo árabe al– la palabra Alquimia,
la ciencia hermética que contiene los sagrados misterios
de los sacerdotes egipcios, los cuales en realidad
conformaban una entidad intelectual cuya autoridad
espiritual emanaba directamente del dios Thot, el
mensajero del Conocimiento, deidad esencialmente
civilizadora (dona a los hombres la escritura junto a
las ciencias y las artes de la Cosmogonía), que como ya
dijimos entre los griegos tomó el nombre de Hermes y el
de Mercurio entre los romanos. |
 |
|
Asimismo, existe otro dato
tradicional de origen árabe que viene a confirmar lo que
decimos; se trata de la expresión "La Tumba de Hermes",
que es como se designaba antiguamente a la mayor de las
pirámides de Egipto, expresión que también puede
extenderse a las dos restantes que están a su lado. En
este sentido, esa misma fuente tradicional asegura que
en dicha pirámide se encierra la Ciencia Sagrada
transmitida por Hermes (identificado con el profeta
Idris o Henoch) desde los tiempos antediluvianos, en
clara alusión a la civilización Atlante, remontándose a
través de ésta hasta la propia Tradición Primordial. Se
afirma también que la referida pirámide guarda esa
Ciencia no en forma de documentos o inscripciones
jeroglíficas, sino "fijada" en su propia estructura
exterior e interior, pues en verdad se trata de un
auténtico modelo simbólico del Cosmos, al cual refleja
en todas sus proporciones y medidas. Por consiguiente,
es al conocimiento de lo que ese modelo expresa al que
en realidad alude "La Tumba de Hermes", expresión que
también sugiere el carácter secreto y velado que dicho
conocimiento tomó a partir de un momento dado en el
devenir de la historia humana.
Por todo ello, no debe resultar
extraño que ese resurgir del Arte y la Ciencia de Hermes
acaecido en los primeros siglos de nuestra era se diera
precisamente en Alejandría, es decir en tierra de
Egipto, y al que contribuyó notablemente la influencia
griega, sobre todo a través de la filosofía platónica y
pitagórica, en gran parte heredera de los misterios
órficos y las tradiciones de los antiguos pueblos
helenos, de origen igualmente primordial. A esto habría
que añadir el aporte recibido de otras corrientes
tradicionales, como el judaísmo, el recién nacido
cristianismo, el gnosticismo no dualista y la cosmología
astral de los sacerdotes caldeos, que llegaron a
Alejandría, junto a otros sabios orientales (sobre todo
hindúes y budistas), a través de las grandes rutas
trazadas varios siglos antes por Alejandro Magno. Pero
la Tradición Hermética, bajo la forma que adoptó a
partir de entonces y tal y como ha llegado hasta
nuestros días, es fundamentalmente de origen
greco-egipcio, lo que le permitiría propagarse con
rapidez por todos los países donde estaba implantada
desde antiguo la cultura griega, o mejor greco-latina:
prácticamente por toda la cuenca mediterránea, el Asia
Menor y el Próximo Oriente. De ahí las constantes
referencias a Hermes y a la doctrina hermética entre los
filósofos, magos y teúrgos de los más diversos países y
regiones, lo cual dio lugar a una comunidad de
pensamiento, ligada con la "cadena áurea" inmemorial,
que bajo el influjo espiritual-intelectual del Mensajero
de los dioses nutrirá y estará presente en todas las
corrientes esotéricas y sapienciales forjadoras de la
identidad cultural de Occidente.
|
Libros de Filosofía, Libros de Historia, Libros de Hipatia de Alejandría, Libros de Alejandro Magno,
Libros de Giordano Bruno, Libros descatalogados,
Libros de meditación |